CERTIFICAR EN ITIL A MI EMPRESA
- Passus Ecuador
- 9 ene
- 4 Min. de lectura
Hay un punto en la vida de cualquier organización de TI donde la intuición deja de alcanzar. Se siente en el ambiente: reuniones más largas, correos más tensos, decisiones que se postergan porque nadie quiere poner el número sobre la mesa. Se huele el café frío, se escucha el zumbido del aire, y la frase aparece: “estamos razonablemente bien”. Razonablemente no es un nivel de madurez.
La Evaluación de Madurez ITIL existe para cortar esa ambigüedad.
No es un ejercicio teórico. No es una auditoría punitiva. No es una consultoría cosmética. Es una medición estructurada del desempeño real de la gestión de servicios frente al marco ITIL 4. Lo que pasa de verdad, no lo que dice el procedimiento.
Qué es una Evaluación de Madurez ITIL (en términos operativos)
Es un proceso formal de evaluación que analiza, práctica por práctica, cómo se planifica, ejecuta, controla y mejora la gestión de servicios de TI en la organización. Se apoya en un modelo de madurez con niveles definidos, criterios objetivos y evidencia verificable.
No se basa en percepciones. Se basa en trazabilidad.
Cada práctica se examina en cinco dimensiones recurrentes:
Existencia: ¿hay definición, política, marco mínimo?
Aplicación: ¿se ejecuta realmente?
Consistencia: ¿se ejecuta siempre igual o depende del héroe del día?
Control: ¿se mide, se gobierna, se corrige?
Mejora: ¿hay aprendizaje o solo repetición?
El resultado es una asignación de nivel de madurez por práctica y un nivel global consolidado.
Los niveles de madurez
Aunque cada modelo tiene matices, la lógica es consistente:
Nivel 1 – Inicial: reactivo, improvisado, dependiente de personas. Mucho esfuerzo, poco control.
Nivel 2 – Repetible: hay patrones, pero no siempre. Funciona cuando están los “correctos”.
Nivel 3 – Definido: procesos documentados, roles claros, entendimiento común.
Nivel 4 – Gestionado: métricas, control, gobierno, decisiones basadas en datos.
Nivel 5 – Optimizado: mejora continua real, automatización, foco en valor.
En la práctica, casi ninguna organización está en un solo nivel. Hay mezclas. Islas de madurez conviviendo con zonas grises. Eso es normal. Lo importante es que quede visible.
Qué se evalúa exactamente
No se evalúa “TI” como concepto abstracto. Se evalúan prácticas concretas, entre ellas:
Gestión de Incidentes
Cumplimiento de Solicitudes
Gestión de Cambios
Gestión de Problemas
Catálogo de Servicios
Niveles de Servicio
Gestión del Conocimiento
Relación con el Negocio
Disponibilidad, Capacidad, Continuidad
Seguridad de la Información (desde la óptica de servicio)
Medición y Reporte
Gobierno y toma de decisiones
Se revisan documentos, sí. Pero el peso está en la operación: cómo se registra, cómo se prioriza, cómo se decide, cómo se escala, cómo se aprende.
Se cruza lo que dice el procedimiento con lo que cuenta el analista. Con lo que muestra la herramienta. Con lo que aparece en los tickets. Con lo que no aparece.
Ahí salen las incoherencias. Y ahí está el valor.
Cómo funciona el modelo en la práctica
Cada práctica se somete a un conjunto de criterios estructurados. No basta con “tener algo”. Debe estar integrado al flujo de valor.
Ejemplo simple: tener un procedimiento de cambios no te lleva a nivel 3. Que los cambios pasen por ese procedimiento, se clasifiquen, se evalúen, se aprueben según criterio, se midan y se revisen, sí.
He visto manuales perfectos acumulando polvo. El lomo opaco, áspero. Y equipos resolviendo todo por chat. El modelo de madurez no se impresiona por la encuadernación.
Opciones para la empresa
Hay dos caminos claros:
Evaluación de madurez como diagnóstico interno
Para entender dónde estás
Para priorizar inversiones
Para construir un roadmap realista
Evaluación con objetivo de certificación de madurez ITIL (PeopleCert)
Para demostrar nivel frente a terceros
Para respaldar propuestas comerciales
Para competir con argumento técnico verificable
Ambos usan el mismo rigor. La diferencia es el destino.
El Certificado de Madurez ITIL: qué es y qué implica
El certificado de madurez ITIL, bajo el esquema de PeopleCert, es una validación formal de que tu organización opera sus prácticas ITIL a un determinado nivel de madurez.
No es una declaración. Es una constatación.
Se emite tras un proceso de evaluación estructurado, con evidencia, revisión y validación. El resultado indica el nivel alcanzado.
Eso se puede mostrar. Y se puede defender.
Por qué tiene peso comercial
Porque el mercado reconoce ITIL. Y porque hay una diferencia enorme entre decir “alineados a ITIL” y decir “certificados en madurez ITIL nivel X por PeopleCert”.
Uno es discurso. El otro es respaldo.
En licitaciones, en RFP, en negociaciones técnicas, ese detalle cambia la conversación. He visto comités callarse cuando aparece el certificado en la diapositiva. No por magia. Por claridad.
Diferencia estructural con ISO
ISO certifica sistemas de gestión.
ITIL madurez certifica capacidad operativa.
ISO verifica que tienes estructura, políticas, controles y ciclos formales.
La madurez ITIL verifica que sabes operar servicios de forma consistente, controlada y orientada a valor.
ISO es pesada, profunda, normativa.
ITIL madurez es focal, ágil, práctica.
No se excluyen. Se complementan. Pero no cumplen el mismo rol.
Velocidad y pragmatismo
Una evaluación de madurez ITIL no toma años. Toma semanas.
No exige rediseñar la organización antes de medirla. Se mide lo que hay.
Eso la hace especialmente útil cuando:
se necesita orden rápido
se requiere respaldo para competir
el negocio presiona por resultados visibles
Sin teatro. Sin burocracia artificial.
Cómo se vive el proceso
No es neutro. Hay tensión. Siempre.
Entrevistas donde alguien se endereza en la silla. Otros que se relajan y empiezan a hablar de más. Jefes que aseguran control. Analistas que miran la mesa.
Ese contraste es oro.
Porque la madurez no está en el PowerPoint. Está en la coherencia entre discurso y operación.
ATS & Passus Ecuador y el esquema PeopleCert
Como socios de PeopleCert, ATS & Passus Ecuador operan bajo el modelo oficial de evaluación de madurez ITIL.
Sin atajos. Sin interpretaciones creativas. Sin maquillajes.
Se aplica el modelo. Se recoge evidencia. Se evalúa. Se valida. Se certifica.
Eso le da al resultado un peso específico distinto. No es “opinión de consultor”. Es validación bajo esquema reconocido.
Una aclaración final
La madurez no es un trofeo. Es una condición.
Hoy puedes estar en nivel 2. Mañana en 3. O bajar si descuidas.
La evaluación no te define. Te expone.
Y eso, en organizaciones serias, es exactamente lo que se necesita para decidir con cabeza y no con intuición.
Aunque, claro, eso depende del día. Y del coraje de mirar.
